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Amors Nature
Tutoriales

Fitomedicamentos y fármacos convencionales en el tratamiento de la escabiosis

16/06/2026 | Dr. B. Vanaclocha, médico, director de Fitoterapia.Net

Potencial de los productos de origen vegetal

La escabiosis o sarna humana es una ectoparasitosis cutánea altamente contagiosa causada por el ácaro Sarcoptes scabiei var. hominis. La infactación tiene un importante impacto sobre la calidad de vida, favorece el prurito intenso, las lesiones por rascado, las sobreinfecciones bacterianas y los brotes en entornos comunitarios. Su control resulta especialmente complejo en instituciones cerradas o con alta densidad de población, como residencias, escuelas, prisiones, campos de refugiados y comunidades con hacinamiento.

La revisión de Hoque ofrece una panorámica de los tratamientos convencionales y de las alternativas de origen vegetal investigadas frente a la sarna, con especial atención a aceites esenciales, extractos vegetales y formulaciones como nanoparticulas. El artículo subraya que los tratamientos de referencia siguen siendo los escabicidas convencionales, principalmente permetrina tópica e ivermectina oral, pero señala el interés creciente por productos naturales debido a los problemas de irritación cutánea, limitaciones de uso, cumplimiento terapéutico y posible aparición de resistencias.

Tratamientos convencionales

Los tratamientos farmacológicos más empleados son la permetrina tópica, la ivermectina oral, el benzoato de bencilo, el crotamitón, el azufre precipitado, el lindano y otros acaricidas de uso más limitado o veterinario.

  • La permetrina al 5% en crema se describe como uno de los tratamientos tópicos de primera línea. Debe aplicarse sobre todo el cuerpo, incluyendo pliegues, espacios interdigitales, región postauricular, palmas y plantas, y mantenerse en contacto con la piel durante unas 8 horas. El artículo señala que, si se aplica correctamente, la tasa de curación puede superar el 90%.
  • La ivermectina oral se presenta como alternativa especialmente útil cuando el tratamiento tópico es impracticable, en casos extensos o en escabiosis costrosa. En el artículo se expone una pauta de 200 µg/kg durante dos días, con una tasa de curación cercana al 90%. No obstante, el autor recuerda que su seguridad no está establecida en embarazadas ni en niños pequeños, y que deben considerarse posibles interacciones con inhibidores de la glicoproteína P.
  • El benzoato de bencilo al 22,5% se describe como tratamiento tópico que debe permanecer en contacto con la piel durante 24 horas, cubriendo toda la superficie corporal. En el estudio citado se recoge una tasa de curación del 48%. Su principal limitación es la irritación cutánea, por lo que puede requerir dilución, especialmente en niños o en mujeres embarazadas o lactantes.
  • El crotamitón al 10% en crema se aplica habitualmente en dos ocasiones separadas por 24 horas. En algunos casos graves puede repetirse semanalmente. La revisión señala una tasa de curación de hasta el 66,7%, inferior a la observada con permetrina.
  • El azufre, en concentraciones variables entre el 6% y el 33% en crema, loción o pomada, se aplica sobre todo el cuerpo diariamente durante 14 a 21 días. El artículo recopila tasas de curación amplias, entre el 59,5% y el 96,9%. Se considera una alternativa de interés en embarazadas y lactantes, aunque su uso puede resultar incómodo por olor, textura y duración del tratamiento.
  • El lindano al 1% aparece como tratamiento con eficacia variable, pero su uso está limitado por su perfil de seguridad, especialmente por el riesgo de neurotoxicidad. El artículo menciona efectos adversos como vértigo, convulsiones, agitación, vómitos, diarrea y síncope, por lo que suele reservarse para situaciones en las que otras opciones no son adecuadas.

También se citan otros productos, como triclorfón al 2%, deltametrina y spinosad al 0,9%. El spinosad, aplicado directamente sobre la piel seca, mostró curación completa a los 28 días en estudios aleatorizados controlados, lo que lo convierte en una opción farmacológica de interés emergente.

Productos vegetales y naturales ensayados

El artículo recoge diversos productos vegetales estudiados frente a Sarcoptes scabiei, aunque debe señalarse que buena parte de la evidencia procede de estudios in vitro, modelos animales o sarna sarcóptica en especies veterinarias, no de ensayos clínicos robustos en escabiosis humana.

  • Entre los productos naturales mejor caracterizados se menciona una combinación de aceite esencial de árbol del té al 5% (Melaleuca alternifolia) con benzoato de bencilo**, aplicada tópicamente sobre todo el cuerpo durante tres días consecutivos. Se describe como eficaz siempre que no exista contacto posterior con personas infestadas no tratadas.
  • El aceite de semillas de Pongamia pinnata, combinado con azufre, aplicado tópicamente en seis ocasiones, separadas por intervalos de tres días, obteniéndose la erradicación completa de los ácaros en cabras con sarna sarcóptica.
  • El alquitrán de colocíntida, obtenido de las semillas de Citrullus colocynthis, aplicado de forma tópica tras el lavado corporal, especialmente en las zonas afectadas ha mostrado eficacia frente a S. scabiei en camellos.
  • El aceite esencial de limón (Citrus limon) fue evaluado frente a ácaros obtenidos de conejos y expuestos a distintas concentraciones. El artículo señala que, tras una hora de exposición al aceite de limón al 100%, se eliminó aproximadamente el 99% de los ácaros.
  • Un extracto crudo en forma de pasta de Onobrychis ptolemaica, aplicado tópicamente durante 14 días a concentraciones de 2,5 a 10 mg/ml, consiguió la erradicación de los ácaros de la sarna en ovejas, con mejor resultado a la concentración de 10 mg/mLl.
  • La combinación de pasta de hojas de neem (Azadirachta indica) con cúrcuma (Curcuma longa) aplicada diariamente durante 21 días en camellos con sarna, produjo una mejora clínica relevante.

Aceites esenciales evaluados frente a la escabiosis

La revisión dedica especial atención a los aceites esenciales, por su actividad acaricida, volatilidad, biodegradabilidad y potencial menor persistencia ambiental.

Los productos incluidos presentan gran heterogeneidad en concentración, parte vegetal utilizada y tipo de ensayo. Entre ellos se citan los aceites esenciales de:

  • Árbol del té al 5%, obtenido de la hoja de Melaleuca alternifolia.
  • Palmarosa al 1%, de la planta completa de Cymbopogon martinii.
  • Geranio al 5%, de hoja y flor de especies de Geranium.
  • Cilantro al 1%, de semilla de Coriandrum sativum.
  • Lemongrass al 4,8%, de bulbo y hoja de Cymbopogon citratus.
  • Lima al 20%, obtenido de la corteza de Citrus limonum.
  • Canela al 1%, de hoja de Cinnamomum zeylanicum.
  • Cúrcuma al 1-2%, de raíz de Curcuma longa.
  • Trementina al 1%, de resina de Pinus pinaster.
  • Tulsi al 0,25%, de Ocimum sanctum.
  • Neem al 5%, de hoja de Azadirachta indica.
  • Romero al 0,5-2%, de sumidad florida de Rosmarinus officinalis.
  • Clavo al 1%, de botón floral de Syzygium aromaticum.
  • Mandarina al 20%, de corteza del fruto de Citrus reticulata.
  • Palo santo al 30-35%, procedente principalmente de la madera de Bursera graveolens.
  • Anís al 1,3-3,5%, de semilla de Pimpinella anisum.

Entre los compuestos activos citados figuran terpenin-4-ol, curcumina, alcanfor, 1,8-cineol, geraniol, citronelol, citral, eugenol, α-pineno, β-cariofileno, linalol, mentofurano, quercetina, capsaicina, dihidrocapsaicina y otros terpenos, fenoles y compuestos aromáticos.

Nanoformulaciones

El artículo también revisa formulaciones basadas en nanotecnología, concebidas para mejorar la estabilidad, penetración cutánea, liberación sostenida y tolerabilidad de extractos o aceites vegetales.

Las nanopartículas lipídicas sólidas con cúrcuma, curcumina o extracto de neem se presentan como sistemas capaces de encapsular compuestos herbales en lípidos sólidos. Su objetivo es proteger moléculas sensibles, prolongar el efecto y reducir la frecuencia de aplicación. Se encuentran aún en fase preclínica.

Las nanoemulsiones con aceite de árbol del té, neem, clavo o lemongrass utilizan gotas oleosas de tamaño muy reducido para mejorar la penetración cutánea y mantener una actividad acaricida sostenida. Los estudios de laboratorio sugieren mayor eficacia que los aceites crudos.

Las*nanopartículas poliméricas, principalmente de quitosano, con aceite de clavo, eugenol, neem o cúrcuma, buscan una liberación controlada desde polímeros biodegradables. Se consideran en fase experimental.

Los liposomas con aceite de neem u orégano emplean vesículas fosfolipídicas que imitan los lípidos cutáneos, con el objetivo de mejorar la absorción y reducir la irritación. Permanecen todavía en investigación.

Prevención y control

La revisión recuerda que el tratamiento de la escabiosis no debe limitarse al paciente individual. Es esencial identificar y tratar a los contactos estrechos, lavar ropa, sábanas y toallas en agua caliente y secarlas con calor, o bien aislar los objetos contaminados en bolsas cerradas durante varios días. También se recomienda evitar el contacto cutáneo estrecho hasta completar el tratamiento, no compartir ropa ni toallas, mejorar las condiciones de higiene y reforzar la educación sanitaria en entornos comunitarios.

Valoración crítica

La revisión muestra que numerosos productos vegetales y aceites esenciales poseen actividad acaricida potencial frente a Sarcoptes scabiei. Sin embargo, la evidencia clínica en humanos es todavía limitada. Muchos estudios proceden de modelos animales, estudios in vitro o investigaciones con sarna sarcóptica veterinaria, por lo que no pueden extrapolarse directamente a la práctica clínica humana.

Además, existe una gran variabilidad en el tipo de producto empleado, concentración, parte vegetal utilizada, método de extracción, pauta de aplicación y duración del tratamiento. Esta heterogeneidad dificulta establecer recomendaciones terapéuticas firmes.

Por tanto, aunque aceites como el de árbol del té, neem, clavo, limón, lemongrass o romero muestran interés experimental, no deben considerarse equivalentes a los tratamientos escabicidas convencionales sin estudios clínicos adecuados. Su papel actual se sitúa más bien como posible fuente de nuevos acaricidas tópicos, productos complementarios o formulaciones futuras, siempre que se demuestre su eficacia, seguridad, estabilidad y tolerabilidad cutánea.

Conclusión

Los tratamientos convencionales, especialmente permetrina tópica e ivermectina oral, continúan siendo la base del tratamiento de la escabiosis. No obstante, la revisión pone de manifiesto el interés creciente de los productos vegetales, aceites esenciales y formulaciones nanoherbales como posibles alternativas o complementos terapéuticos.

Los productos más destacados son el aceite de árbol del té, neem, cúrcuma, clavo, limón, lemongrass, romero, canela, palmarosa, geranio, coriandro y diversas combinaciones herbales. Algunos han mostrado resultados prometedores, pero la mayoría requiere validación clínica rigurosa.

La principal perspectiva de futuro es desarrollar preparados tópicos estandarizados, seguros y bien caracterizados, con concentraciones definidas, estudios de penetración cutánea, evaluación toxicológica y ensayos clínicos comparativos frente a tratamientos de referencia.

Referencia: Hoque M. Phytomedicines and conventional drugs in scabies management. GMS Hyg Infect Control. 2026;21:Doc16. Published 2026 Feb 17. doi:10.3205/dgkh000625.