
Menta piperita. Foto: B. Vanaclocha
Un ensayo clÃnico aleatorizado evaluó los efectos de un protocolo de inhalación de aceites esenciales (aromaterapia) sobre la calidad y la arquitectura del sueño, la somnolencia diurna y la función cognitiva de personas mayores residentes en un centro geriátrico. La intervención combinó una mezcla estimulante durante el dÃa con otra de carácter relajante por la noche y se mantuvo durante 30 dÃas.
Participaron 60 personas de 65 años o más, distribuidas aleatoriamente entre un grupo de aromaterapia y un grupo control, con 30 participantes en cada uno. Para ser incluidas debÃan presentar mala calidad del sueño (puntuación superior a 5 en el Ãndice de Pittsburgh) y somnolencia diurna (11 puntos o más en la escala de Epworth).
Se excluyeron las personas con enfermedad respiratoria, alergia conocida a los aceites esenciales, trastorno psiquiátrico o deterioro cognitivo grave, obesidad, dolor intenso o uso de medicamentos que pudieran modificar el sueño. Se permitió la participación de personas con deterioro cognitivo leve.
La calidad subjetiva del sueño se valoró mediante el Pittsburgh Sleep Quality Index, la somnolencia con la Epworth Sleepiness Scale y la orientación, memoria y concentración con el Blessed Orientation–Memory–Concentration Test. Los parámetros objetivos del sueño se registraron con relojes Oppo Watch Free, equipados con acelerómetro y fotopletismografÃa. Se midieron la latencia de inicio, el tiempo total de sueño, las fases REM, N1-N2 y N3, y el número de despertares nocturnos.
La intervención utilizó dos mezclas diferentes de aceites esenciales, preparadas con productos procedentes de un mismo fabricante y conservadas en frascos de vidrio oscuros y herméticos.
La mezcla diurna estaba compuesta, a partes iguales (proporción 1:1), por:
La menta piperita contiene principalmente mentol y mentona, compuestos a los que se atribuyen efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central. El artÃculo no proporciona la composición cromatográfica concreta del aceite utilizado, su especie botánica completa, origen geográfico, método de destilación ni porcentaje de mentol o mentona. Tampoco detalla los principales componentes del aceite de palmarosa empleado.
La mezcla nocturna contenÃa cinco aceites esenciales en proporciones iguales:
El aceite de salvia esclarea se caracteriza por compuestos como acetato de linalilo y β-pineno; el de petitgrain, por linalol y mirceno; el de cedro, por cedrol; y el de pomelo, por limoneno y sabineno. El aceite de vetiver contiene principalmente sesquiterpenos. Sin embargo, estos compuestos se citan como constituyentes caracterÃsticos de los aceites y no como resultados del análisis de los lotes empleados en el estudio. No se especifican sus concentraciones ni se aporta un perfil cromatográfico de las mezclas.
En cada sesión se depositaron cinco gotas de la mezcla correspondiente sobre algodón estéril, situado aproximadamente a 20 cm de la zona respiratoria. La inhalación duró diez minutos y fue supervisada por la misma investigadora.
La mezcla diurna se administró diariamente a las 11:30 y la nocturna a las 21:30. El tratamiento se mantuvo durante cuatro semanas. El grupo control no recibió ningún preparado aromático ni placebo olfativo, aunque siguió el mismo programa de evaluaciones y monitorización del sueño.
Tras 30 dÃas, el grupo tratado presentó una reducción marcada del tiempo necesario para dormirse, que pasó de aproximadamente 64 a 39 minutos. En el grupo control se mantuvo alrededor de 62-64 minutos.
El tiempo total de sueño aumentó en el grupo de aromaterapia desde 322 hasta 375 minutos, es decir, cerca de 53 minutos adicionales por noche. En el grupo control no se observaron cambios relevantes.
También mejoraron las fases del sueño consideradas especialmente importantes para la recuperación y la consolidación de la memoria:
La duración del sueño ligero N1-N2 no mostró una mejorÃa sostenida comparable. Las diferencias entre grupos al finalizar la intervención fueron estadÃsticamente significativas para la latencia, el tiempo total de sueño, el sueño REM, el sueño N3 y los despertares nocturnos.
La puntuación media del Ãndice de Pittsburgh descendió en el grupo tratado de 13,97 a 7,73 puntos, mientras permaneció prácticamente inalterada en los controles. Aunque la mejorÃa fue importante, la puntuación final continuó por encima del umbral de 5 que se utiliza habitualmente para identificar una mala calidad del sueño.
La somnolencia diurna, evaluada mediante la escala de Epworth, disminuyó de 11,8 a 7,53 puntos en el grupo de intervención. En los controles aumentó ligeramente, de 12,57 a 13,20. También se redujo la duración registrada de la somnolencia durante el dÃa.
La puntuación del test de orientación, memoria y concentración disminuyó de 12,47 a 6,80 puntos en el grupo tratado, lo que indica una mejor función cognitiva. En el grupo control no se produjo mejorÃa y la puntuación aumentó ligeramente.
Los autores plantean que este efecto podrÃa explicarse por dos vÃas complementarias: una acción directa de la estimulación olfativa sobre circuitos lÃmbicos y neurotransmisores, y una acción indirecta derivada de la mejorÃa del sueño REM y profundo. No obstante, el instrumento utilizado es una prueba de cribado y no una evaluación neuropsicológica completa.
No se registraron reacciones adversas durante el estudio. Los participantes fueron vigilados especÃficamente por la posible aparición de molestias respiratorias, cefalea, mareo o irritación.
Los resultados deben interpretarse con cautela. El estudio se llevó a cabo en un único centro y con una muestra pequeña. La naturaleza perceptible de los aromas impidió enmascarar a los participantes y no se utilizó un placebo aromático, por lo que no puede excluirse un efecto de expectativa.
Además, el sueño se midió mediante un dispositivo de consumo y no con polisomnografÃa. Aunque estos aparatos permiten el seguimiento continuado, su precisión para diferenciar las fases del sueño es inferior a la de las técnicas clÃnicas de referencia.
La intervención combinó siete aceites esenciales, lo que impide identificar cuál de ellos fue responsable de los efectos. Tampoco se facilitaron la denominación botánica completa, el método de obtención, el perfil cromatográfico, las especificaciones de calidad o las concentraciones de los componentes de los productos utilizados. Esta falta de caracterización limita la reproducibilidad del protocolo.
El estudio aporta resultados clÃnicamente interesantes porque combina escalas subjetivas con registros objetivos continuados y aplica un protocolo diferenciado para el dÃa y la noche. Los resultados sugieren que la inhalación de mezclas de aceites esenciales podrÃa mejorar el inicio, la duración y la arquitectura del sueño, reducir la somnolencia diurna y favorecer determinados aspectos cognitivos en personas mayores institucionalizadas. Los resultados de este ensayo ameritan la realización de estudios multicéntricos, con muestras mayores, placebo olfativo, polisomnografÃa, seguimiento prolongado y aceites esenciales botánica y quÃmicamente caracterizados.Â