
Ajo. Foto: B. Vanaclocha
Una revisión reciente propone integrar las plantas medicinales en el enfoque One Health, destacando su papel en la salud humana y animal, la resistencia antimicrobiana y la conservación de la biodiversidad.
El concepto One Health parte de la estrecha interdependencia entre la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas. Sin embargo, las plantas medicinales han ocupado hasta ahora un lugar relativamente secundario dentro de este enfoque, consideradas principalmente como fuentes de sustancias terapéuticas. Una revisión publicada en Frontiers in Pharmacology propone ampliar esta perspectiva y contemplarlas como componentes biológicos y socioecológicos capaces de conectar los tres ámbitos de One Health.
Los autores realizaron una revisión narrativa de la literatura publicada entre 2015 y 2025 en PubMed, Scopus y Web of Science. De 256 registros inicialmente identificados, 26 estudios fueron incluidos en la sÃntesis principal, complementados con referencias adicionales consideradas relevantes. El análisis se estructura alrededor de tres grandes ámbitos: salud humana, salud animal y biodiversidad y medio ambiente.
Uno de los aspectos que recibe mayor atención es la posible contribución de los productos vegetales al abordaje de la resistencia a los antimicrobianos (RAM).
Numerosos metabolitos vegetales han mostrado actividad antimicrobiana mediante mecanismos diversos: alteración de la membrana microbiana, inhibición de la formación de biofilms y del quorum sensing, inhibición de bombas de eflujo, modificación de factores de virulencia o interferencia con procesos relacionados con la replicación y el metabolismo microbianos.
También se describen posibles efectos sinérgicos con antibióticos convencionales. Entre los ejemplos revisados se encuentran la potenciación de tetraciclinas y betalactámicos por baicaleÃna frente a Staphylococcus aureus resistente a meticilina, la inhibición de bombas de eflujo bacterianas por determinados compuestos vegetales o la potenciación de antimicrobianos por polifenoles como la punicalagina.
No obstante, los propios autores subrayan una limitación fundamental: la mayor parte de esta evidencia procede de estudios in vitro. Son todavÃa escasos los estudios en modelos animales y, especialmente, los ensayos clÃnicos que permitan determinar la relevancia terapéutica de estas observaciones.
La fitoterapia también puede integrarse en One Health a través de la medicina veterinaria y la etnoveterinaria.
En distintas regiones del mundo se utilizan tradicionalmente plantas medicinales para el tratamiento de infecciones, parasitosis y trastornos digestivos o reproductivos de los animales. La revisión recoge, entre otros ejemplos, investigaciones realizadas con ajo (Allium sativum), jengibre (Zingiber officinale) y granado (Punica granatum) frente a diferentes parásitos gastrointestinales.
Otro campo de interés es el empleo de plantas y sus preparados como aditivos para alimentación animal, con el objetivo de modular la microbiota intestinal, mejorar determinados parámetros productivos o reducir el empleo de antimicrobianos. Tomillo, romero, menta, ajo o cúrcuma son algunos de los ejemplos investigados.
Sin embargo, también aquà existe una distancia considerable entre el uso tradicional o los resultados experimentales y una aplicación veterinaria basada en evidencia. Faltan ensayos de campo bien controlados, preparados adecuadamente caracterizados y recomendaciones posológicas suficientemente establecidas.
La aportación probablemente más novedosa de la revisión consiste en invertir la perspectiva habitual: el medio ambiente no es simplemente la fuente de las plantas medicinales, sino uno de los determinantes de su composición y, potencialmente, de su actividad.
El cambio climático, la sequÃa, las variaciones de temperatura, las modificaciones en las precipitaciones o las caracterÃsticas del suelo pueden modificar la producción de metabolitos secundarios. Se han descrito, por ejemplo, cambios en compuestos fenólicos o aceites esenciales de especies como Hypericum perforatum, Salvia officinalis o Thymus vulgaris bajo determinadas condiciones de estrés ambiental.
Por tanto, la conservación de la biodiversidad medicinal no es únicamente un problema ecológico. Puede afectar también a la disponibilidad, composición y reproducibilidad de las drogas vegetales y sus preparados.
A ello se añade la presión derivada de la recolección de especies silvestres. Según los datos revisados por los autores, de 3.227 especies medicinales documentadas en el comercio internacional, únicamente 954 disponÃan de una evaluación global de conservación y 82 de ellas estaban clasificadas como amenazadas.
El artÃculo sintetiza estas interrelaciones mediante un modelo conceptual en el que las plantas medicinales ocupan una posición central. Un esquema conecta los sistemas de plantas medicinales con la salud humana, la salud animal y la salud ambiental e incorpora elementos transversales como la RAM, las zoonosis, el conocimiento tradicional y la sostenibilidad de los recursos.
Desde esta perspectiva, una planta medicinal no deberÃa considerarse únicamente por sus posibles efectos farmacológicos. Su valor dependerÃa igualmente de cuestiones como:
La principal aportación de esta revisión no es demostrar nuevas indicaciones terapéuticas, sino situar la fitoterapia dentro de un marco mucho más amplio de salud global. La propuesta resulta especialmente pertinente para ámbitos como la resistencia antimicrobiana, la fitoterapia veterinaria, la sostenibilidad de las materias primas vegetales y los efectos del cambio ambiental sobre su composición.
Al mismo tiempo, el trabajo pone de manifiesto una limitación recurrente de la investigación en plantas medicinales: una parte importante de la literatura sigue basada en estudios etnobotánicos, experimentos in vitro o modelos animales, mientras que la caracterización de los preparados y la validación clÃnica continúan siendo insuficientes.
La integración de la fitoterapia en One Health requerirá, por tanto, combinar evidencia clÃnica, caracterización fitoquÃmica, seguridad, conservación y sostenibilidad. Una aproximación particularmente adecuada para recordar que la calidad y utilidad de un preparado vegetal no dependen únicamente de la especie empleada, sino también de cómo se cultiva, se obtiene, se caracteriza y se utiliza.
Referencia bibliográfica