
Semilla de alholva (Trigonella foenum-graecum). Foto: B. Vanaclocha
La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de beta-amiloide, la hiperfosforilación de tau, disfunción mitocondrial, estrés oxidativo, neuroinflamación y alteración de la barrera hematoencefálica. Los tratamientos actualmente disponibles, como los inhibidores de la acetilcolinesterasa y memantina, ofrecen un beneficio sintomático limitado y no detienen la progresión de la enfermedad, lo que justifica la búsqueda de nuevas aproximaciones terapéuticas.
En este contexto, Siam y colaboradores revisan la evidencia publicada entre 2015 y 2026 sobre plantas medicinales, extractos vegetales y compuestos bioactivos con actividad neuroprotectora. La revisión incluyó 174 estudios, con especial atención a mecanismos relevantes en Alzheimer: actividad antioxidante y antiinflamatoria, inhibición de colinesterasas, modulación de la agregación beta-amiloide, fosforilación de tau, señalización Nrf2/ARE, BDNF, plasticidad sináptica y protección frente a la disfunción neuronal. Entre las especies destacadas figuran Abelmoschus esculentus, Brassica oleracea, Cannabis sativa, Citrus reticulata, Persicaria minor, Trigonella foenum-graecum y Withania somnifera, junto con compuestos como sulforafano, nobiletina, trigonelina, diosgenina, verbascósido, witaferina A y otros witanólidos.
En el apartado clÃnico, los autores señalan varios estudios de interés. Con Bacopa monnieri, un ensayo aleatorizado, triple ciego y controlado con placebo en 62 pacientes con deterioro cognitivo leve evaluó una dosis de 160 mg durante 2 meses y observó mejora del rendimiento cognitivo. También se cita una formulación combinada con Bacopa monnieri, Panax quinquefolius y extracto de fruto entero de café, administrada en comprimidos a 500 mg/dÃa durante 42 dÃas en 52 adultos sanos, con mejoras en afecto positivo y recuerdo diferido tras tareas de memoria de trabajo. La interpretación de este último estudio debe ser prudente, ya que no se realizó en pacientes con Alzheimer ni con deterioro cognitivo.
Otros ensayos evaluaron preparados concretos en poblaciones diversas. Un estudio piloto con Boswellia serrata en 80 pacientes con traumatismo craneoencefálico comunicó mejorÃa cognitiva tras 3 meses, aunque su extrapolación al Alzheimer es limitada. En pacientes con demencia asociada a Alzheimer, un ensayo fase 2 con extracto de Cannabis sativa con THC-CBD —0,350 mg de THC y 0,245 mg de CBD durante 26 semanas— se describe como una opción potencialmente eficaz y segura, si bien centrada sobre todo en sÃntomas asociados a la demencia. Por el contrario, un ensayo con extracto de piel de cÃtricos, 400 mg/dÃa durante 36 semanas en 80 personas con deterioro cognitivo subjetivo, no mostró ventaja cognitiva frente a placebo.
Los resultados más prometedores se observaron con extracto de semilla de fenogreco (Trigonella foenum-graecum), administrado a 500 mg/dÃa durante 4 meses en 82 pacientes con déficit de memoria leve a moderado, con efectos favorables sobre memoria, calidad de vida, presión arterial y marcadores oxidativos como MDA y capacidad antioxidante total. También se cita Persicaria minor, administrada en cápsulas de 250 mg dos veces al dÃa durante 6 meses en 36 adultos mayores con deterioro cognitivo leve, con mejoras en memoria visual, estado de ánimo, BDNF y triglicéridos. Finalmente, un ensayo con Withania somnifera en 40 pacientes con deterioro cognitivo leve utilizó 250 mg/dÃa durante 60 dÃas y observó mejoras en memoria inmediata, memoria general, memoria de trabajo, atención y velocidad de procesamiento.
En conjunto, la revisión apoya el interés de determinados preparados vegetales como candidatos para el desarrollo de intervenciones complementarias en fases iniciales del deterioro cognitivo.Â