

Astrágalo. Foto: S. Foster
Los polisacáridos vegetales constituyen un grupo heterogéneo de macromoléculas al que se atribuyen propiedades inmunomoduladoras, antioxidantes, metabólicas y reguladoras de la microbiota intestinal. Una revisión publicada en International Journal of Molecular Sciences analiza hasta qué punto estas actividades dependen de los monosacáridos que integran cada polisacárido y de sus proporciones relativas.
Los autores recopilaron 210 fracciones polisacarídicas procedentes de 72 plantas medicinales. Mediante análisis de componentes principales las clasificaron en diez grupos estructurales: glucanos, galactanos, arabinogalactanos, arabinanos, mananos, glucomananos, xilanos o arabinoxilanos, fructanos, homogalacturonanos y ramnogalacturonanos tipo I.
Los preparados incluidos no eran, en general, extractos vegetales convencionales ni productos comerciales. Se trataba de fracciones polisacarídicas experimentales, aisladas, purificadas y caracterizadas, seleccionadas porque los estudios originales especificaban su composición en monosacáridos y aportaban algún ensayo de actividad biológica.
Por tanto, los resultados no deben extrapolarse directamente a:
Una planta puede producir varias fracciones polisacarídicas con composición, peso molecular, ramificaciones, enlaces glucosídicos y actividades muy diferentes.
Glucanos
Los glucanos fueron el grupo más numeroso. Generalmente contenían más del 75-90% de glucosa y, en algunos casos, pequeñas cantidades de galactosa, arabinosa, manosa o ácidos urónicos. Las actividades estudiadas con mayor frecuencia fueron la inmunomodulación, el efecto antioxidante y la regulación de la microbiota.
Entre las fracciones descritas destacan:
En los modelos experimentales, algunos glucanos activaron macrófagos, linfocitos y células dendríticas mediante receptores como Dectin-1, CR3 o TLR4 y vías de señalización MAPK y TLR4–MyD88–NF-κB. Sin embargo, esta actividad puede representar inmunoestimulación o modulación de la respuesta, no necesariamente un beneficio clínico general.
Arabinogalactanos y galactanos
Los arabinogalactanos estaban formados principalmente por arabinosa y galactosa, con proporciones variables de glucosa, ramnosa y ácidos urónicos. Se relacionaron sobre todo con actividad antioxidante, inmunomoduladora y moduladora de la microbiota.
Los productos mejor definidos por su composición incluyeron:
También se incluyeron galactanos casi puros: fracciones de Ophiopogon japonicus y Polygonatum cyrtonema compuestas por 100 % de galactosa, asociadas respectivamente con actividad antitumoral experimental y regulación de la microbiota.
Arabinanos y arabinoxilanos
Este grupo estuvo representado por pocos productos:
El reducido número de fracciones impidió a los autores establecer asociaciones suficientemente robustas para estas categorías.
Mananos y glucomananos
Procedían principalmente de especies de Dendrobium. Se caracterizaban por un predominio de manosa acompañado de glucosa. Sus actividades más frecuentes fueron la inmunomoduladora, antitumoral y neuroprotectora.
Entre los preparados incluidos figuraban:
Aunque el artículo agrupa estos productos por composición, no demuestra que la manosa por sí sola sea responsable del efecto. La configuración de los enlaces, el grado de acetilación, la ramificación y el peso molecular pueden modificar sustancialmente su actividad.
Fructanos
Los fructanos estaban formados predominantemente por fructosa, generalmente con una pequeña proporción terminal de glucosa. Su asociación más constante fue la regulación de la microbiota intestinal.
Los preparados revisados incluyeron:
Los fructanos favorecieron en modelos experimentales la producción de ácidos grasos de cadena corta —acetato, propionato y butirato— y la expresión de proteínas relacionadas con la barrera intestinal, como ZO-1, ocludina y mucina 2. Estos resultados son compatibles con una acción prebiótica, aunque dependen de la estructura y longitud de la cadena y no pueden trasladarse indistintamente a todos los fructanos.
Pectinas: homogalacturonanos y ramnogalacturonanos I
Las pectinas fueron las fracciones de composición más compleja. Su característica común era la presencia de ácido galacturónico, acompañado de proporciones variables de ramnosa, galactosa, arabinosa, glucosa y otros azúcares. Se relacionaron principalmente con inmunomodulación, actividad antioxidante y efectos hipoglucemiantes.
Algunos de los productos descritos fueron:
En los estudios inmunológicos, estas fracciones actuaron sobre TLR2, TLR4, receptores de manosa y galectina-3, estimulando macrófagos, células dendríticas, linfocitos y producción de citocinas. De nuevo, se trata de observaciones experimentales y no de eficacia clínica demostrada.
La frecuencia con que cada actividad apareció en la literatura mostró diferentes perfiles:
No obstante, el número de publicaciones no equivale a magnitud del efecto ni a calidad de la evidencia. Por ejemplo, que los autores recopilaran 21 referencias inmunomoduladoras sobre glucanos y 21 sobre pectinas indica que son las actividades más estudiadas, pero no permite afirmar que estos productos sean clínicamente eficaces como inmunomoduladores.
La revisión aporta una extensa base química y permite reconocer que hablar genéricamente de “polisacáridos de una planta” resulta insuficiente. Dos fracciones obtenidas de una misma especie pueden presentar composiciones y acciones muy distintas.
Su principal interés es farmacognóstico y preclínico:
Sin embargo, no se revisan ensayos clínicos que permitan recomendar estos polisacáridos para el tratamiento de enfermedades. Las actividades proceden principalmente de pruebas químicas, cultivos celulares y modelos animales. Además, la composición monosacarídica es solo uno de los determinantes de la actividad: también influyen la masa molecular, la secuencia y configuración de los enlaces glucosídicos, la ramificación, la conformación tridimensional, la presencia de grupos urónicos o sulfato y las modificaciones generadas durante la extracción.
La comparación entre fracciones procedentes de estudios distintos tampoco demuestra causalidad. Una mayor proporción de glucosa, manosa o ácido galacturónico puede asociarse con una actividad, pero no prueba que ese monosacárido aislado sea el responsable del efecto.
La composición en monosacáridos constituye un indicador útil para clasificar y seleccionar polisacáridos de plantas medicinales, pero no basta para predecir por sí sola su actividad farmacológica. Los glucanos y las pectinas concentran gran parte de la investigación inmunomoduladora; los fructanos muestran especial interés como moduladores de la microbiota; y determinados arabinogalactanos y glucomananos presentan actividades antioxidantes, neuroprotectoras o antitumorales en modelos preclínicos.
La futura aplicación terapéutica exigirá identificar completamente cada fracción (origen botánico y parte vegetal, método de extracción, pureza, composición, masa molecular, enlaces y ramificación), establecer dosis reproducibles y confirmar eficacia y seguridad mediante ensayos clínicos. Hasta entonces, estos polisacáridos deben considerarse sustancias experimentales con potencial farmacológico, no principios activos de eficacia clínica demostrada.