Medicina tradicional y plantas medicinales en Benín: gran diversidad de remedios, pero escasa caracterización y evidencia experimental

Medicina tradicional y plantas medicinales en Benín: gran diversidad de remedios, pero escasa caracterización y evidencia experimental

Dr. B. Vanaclocha, médico, director de Fitoterapia.Net

Khaya senegalensis. Foto: ForestGump1 (CC)

Una revisión sistemática publicada en BMC Complementary Medicine and Therapies analiza el conocimiento tradicional y la diversidad de plantas medicinales empleadas en Benín. El trabajo reúne 129 estudios etnobotánicos y etnofarmacológicos realizados entre 2014 y 2023 y evalúa, además, la evidencia experimental disponible para las 20 especies citadas con mayor frecuencia.

Amplio uso de plantas medicinales

La medicina tradicional continúa desempeñando un papel esencial en la atención sanitaria de Benín, especialmente en zonas rurales o con acceso limitado a los servicios médicos. Según los datos citados por los autores, alrededor del 70% de la población beninesa recurre a ella para cubrir sus necesidades sanitarias primarias.

La revisión identificó 765 especies medicinales pertenecientes a 141 familias botánicas. Las familias mejor representadas fueron Fabaceae, Apocynaceae, Euphorbiaceae, Rubiaceae y Asteraceae. Las especies citadas en un mayor número de publicaciones fueron:

  • Khaya senegalensis, presente en 41 estudios.
  • Parkia biglobosa, en 37.
  • Ocimum gratissimum, en 33.

Entre las restantes plantas de uso frecuente figuraban Newbouldia laevis, Carica papaya, Moringa oleifera, Vitellaria paradoxa, Momordica charantia, Bridelia ferruginea, Azadirachta indica, Mangifera indica y Vernonia amygdalina.

Los estudios se centraron principalmente en problemas de salud humana, aunque también incluyeron aplicaciones veterinarias. Las enfermedades infecciosas y parasitarias fueron el grupo más representado: aparecieron en el 46,6% de las investigaciones sobre salud humana y en el 63% de las relativas a animales. Les siguieron los trastornos digestivos, las enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas -como diabetes, hipertensión y malnutrición- y las afecciones genitourinarias.

Composición de los preparados tradicionales

Los trabajos incluidos son fundamentalmente encuestas realizadas a la población, herbolarios, curanderos tradicionales y ganaderos. Por ello, la «composición» de los remedios se describe principalmente mediante la especie utilizada, la parte de la planta y el procedimiento tradicional de preparación.

Las hojas fueron el órgano vegetal citado con mayor frecuencia, en el 92,2% de los estudios. Les siguieron las raíces, en el 55,8%, y las cortezas, en el 53,5%. También se utilizaron frutos (34,9%), tallos (28,7%), semillas (24,8%), sumidades o tallos foliados (20,2%) y la planta entera (16,3%). Las flores, vainas, bulbos, rizomas y savias tuvieron una presencia mucho menor.

La decocción fue el procedimiento más habitual, recogido en el 89,1% de los estudios. Consistía en hervir en agua una o varias drogas vegetales, como hojas, cortezas o raíces, aunque rara vez se especificaban las cantidades de planta, el volumen de agua o el tiempo de ebullición. La maceración, generalmente acuosa, apareció en el 69% de las publicaciones y la infusión en el 51,9%.

Otros preparados consistían en drogas trituradas o machacadas, jugos obtenidos por expresión, polvos vegetales, plantas masticadas directamente, materiales calcinados y cataplasmas. La trituración se mencionó en el 33,3% de los estudios; la masticación, el machacado y otras formas de molienda, aproximadamente en una cuarta parte; el empleo como polvo, en el 22,5%; la calcinación, en el 12,4%; y las cataplasmas, en el 3,9%.

Los remedios podían ser monocomponente o asociaciones de varias especies, y en algunos casos incorporaban ingredientes no vegetales. Sin embargo, la revisión señala que las publicaciones no proporcionaban de forma sistemática:

  • La identidad y cantidad de todos los ingredientes de cada fórmula.
  • La proporción entre las diferentes plantas.
  • El volumen y la duración de la decocción o maceración.
  • La dosis administrada, la vía de empleo y la duración del tratamiento.
  • Las condiciones de conservación, estabilidad y periodo de validez.

Por tanto, aunque se conocen las plantas y las formas generales de preparación, no es posible reproducir la mayoría de los remedios ni considerar equivalentes las preparaciones citadas en distintos estudios.

Un método particular utilizado en algunas encuestas fue la compra de recetas medicinales por triplicado. Los investigadores solicitaban al mismo herbolario, en tres visitas separadas, un remedio para una enfermedad concreta. En la primera compra se obtenía una receta con un número elevado de plantas; en la segunda, una fórmula más reducida; y en la tercera, una preparación con muy pocos ingredientes. Este procedimiento permitía identificar las especies consideradas esenciales, pero también ponía de manifiesto la variabilidad de la composición incluso cuando el remedio procedía del mismo profesional.

Evidencia farmacológica limitada

Los autores contrastaron los usos tradicionales de las 20 especies más citadas con la literatura experimental. En algunas plantas se encontraron resultados preclínicos parcialmente concordantes con su utilización tradicional.

Los extractos de K. senegalensis han mostrado actividad antimicrobiana, antioxidante, antiplasmódica, antiparasitaria, antidiabética y antitumoral. Para P. biglobosa se dispone de estudios con preparados de semillas y corteza que describen acciones antimicrobianas, antioxidantes, antiparasitarias y metabólicas. Los extractos de O. gratissimum han presentado actividad antimicrobiana, antiparasitaria, antiinflamatoria y antidiabética en modelos experimentales.

No obstante, muchas aplicaciones tradicionales carecían de estudios directamente relacionados con la indicación. No se encontraron datos experimentales que respaldaran, por ejemplo, el empleo de Nauclea latifolia para prevenir las mordeduras de serpiente, de Newbouldia laevis para la parálisis, de Mangifera indica para la enuresis o de Adansonia digitata para determinadas afecciones bucodentales. Tampoco se identificaron estudios relevantes para varios usos de Acanthospermum hispidum, Crateva adansonii y Guilandina major.

La evidencia encontrada fue mayoritariamente in vitro o en animales. Además, la relación entre un extracto experimental y el preparado tradicional resulta incierta cuando no coinciden la parte vegetal, el disolvente, la forma de preparación o la composición de la receta.

Calidad, seguridad y sostenibilidad

Solo uno de los 129 estudios describió con detalle los métodos de recolección. Esta omisión es importante porque la época de cosecha, el estado de desarrollo, el órgano utilizado y las condiciones de secado y almacenamiento pueden modificar considerablemente la composición química.

El empleo frecuente de raíces y cortezas plantea también problemas de conservación, ya que su extracción puede ocasionar daños graves o la muerte de la planta. Los autores proponen promover prácticas de recolección sostenibles, pero advierten que no debe sustituirse automáticamente una raíz o una corteza por las hojas: las distintas partes pueden presentar composiciones y propiedades farmacológicas diferentes.

El estudio ofrece una panorámica amplia del patrimonio etnomedicinal de Benín y permite identificar especies de interés para futuras investigaciones. 

La principal limitación es la insuficiente descripción de los preparados. Conocer únicamente que se empleó una decocción de hojas o corteza no permite determinar su composición real, dosis, estabilidad ni seguridad. Para avanzar hacia una fitoterapia basada en la evidencia será necesario registrar las recetas completas, autentificar las especies, definir las condiciones de elaboración, establecer marcadores de calidad y realizar estudios toxicológicos, farmacológicos y clínicos con preparados reproducibles.

Los autores recomiendan crear una base de datos nacional, desarrollar estándares de calidad, mejorar la documentación de las prácticas tradicionales y combinar la conservación de la biodiversidad con la evaluación científica de los remedios de mayor interés.

Referencia: Hounsa E, Reigada I, Assogba P, et al. Traditional medicinal knowledge and diversity of medicinal plants in Benin: a systematic review (2014-2023). BMC Complement Med Ther. Published online June 25, 2026. doi:10.1186/s12906-026-05440-0.