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Tutoriales

Ashwagandha en el síndrome de ovario poliquístico y el síndrome premenstrual

18/03/2026 | Dr. B. Vanaclocha, médico, director de Fitoterapia.Net

Evidencia clínica en el síndrome de ovario poliquístico y el síndrome premenstrual

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) y el síndrome premenstrual (SPM) representan dos de los trastornos endocrinos y ginecológicos más prevalentes en mujeres en edad reproductiva, con un impacto significativo en la calidad de vida y en la salud metabólica y mental. El SOP se caracteriza por hiperandrogenismo, disfunción ovulatoria y, con frecuencia, resistencia a la insulina, mientras que el SPM engloba un conjunto de síntomas físicos, emocionales y conductuales relacionados con las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual. A pesar de los avances en su manejo, las opciones terapéuticas actuales continúan siendo limitadas y, en muchos casos, no abordan de manera integral los mecanismos fisiopatológicos subyacentes.

En este contexto, las drogas vegetales adaptógenas han despertado un creciente interés como estrategias complementarias. Entre ellas, la raíz madura desecada de witania somnífera, también llamada ginseng indio o ashwagandha (Withania somnifera) destaca por su amplio espectro de actividades biológicas, que incluye efectos moduladores del estrés, propiedades ansiolíticas, acciones antiinflamatorias y beneficios metabólicos. La plausibilidad de su uso en el SOP y el SPM radica en su capacidad para actuar sobre múltiples vías fisiopatológicas compartidas, particularmente los ejes neuroendocrinos, la inflamación sistémica y la neurotransmisión central.

Uno de los mecanismos mejor caracterizados de la ashwagandha es la modulación del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (HPA), con una reducción significativa de los niveles de cortisol demostrada en ensayos clínicos aleatorizados. Se han descrito disminuciones aproximadas del 23% con dosis de 240 mg/día de extracto de raíz y de hasta el 30% con dosis de 600 mg/día tras ocho semanas de tratamiento. Estos estudios utilizan principalmente extractos hidroalcohólicos de raíz, mayoritariamente estandarizados en witanólidos. Este efecto es especialmente relevante en el SOP, donde la hiperactivación crónica del eje HPA se asocia a resistencia a la insulina y disfunción ovárica. En el SPM, la alteración en la regulación del cortisol y la mayor sensibilidad al estrés contribuyen a la sintomatología emocional, por lo que su reducción podría explicar parte de los beneficios observados.

Además, la ashwagandha parece ejercer efectos sobre el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal (HPG), evidenciados por la disminución de las gonadotropinas (LH y FSH) y el aumento de los niveles de estradiol en algunos estudios clínicos. Aunque estos datos proceden principalmente de mujeres perimenopáusicas, sugieren un posible efecto regulador sobre la dinámica gonadotropa. En el SOP, caracterizado por una alteración en la relación LH/FSH y anovulación, este mecanismo podría tener implicaciones en la restauración del equilibrio hormonal. No obstante, la falta de ensayos específicos en esta población limita la aplicabilidad clínica directa.

La modulación del sistema GABAérgico constituye otro de los mecanismos clave, especialmente en el contexto del SPM. Se ha demostrado que ciertos compuestos activos de la ashwagandha actúan como agonistas de los receptores GABA-A, contribuyendo a efectos ansiolíticos, sedantes y reguladores del sueño. En ensayos clínicos, dosis de 120 mg/día han mostrado mejoras significativas en la calidad del sueño tras seis semanas de tratamiento. Este mecanismo es particularmente relevante en el SPM, donde existe una alteración en la sensibilidad a la alopregnanolona y una disfunción de la neurotransmisión GABAérgica, asociadas a síntomas como ansiedad, irritabilidad y trastornos del sueño. En el SOP, aunque este efecto no actúa directamente sobre la fisiopatología endocrina, puede contribuir a mejorar comorbilidades psicológicas frecuentes.

Desde el punto de vista metabólico, diversos ensayos clínicos han demostrado que la suplementación con extractos de raíz de Withania somnifera en dosis de 250 a 600 mg/día durante 8-12 semanas mejora parámetros como la glucosa basal, la hemoglobina glicosilada y el perfil lipídico. Estos efectos se atribuyen a un aumento de la captación de glucosa, una mejora en la secreción de insulina y una optimización de la función mitocondrial. Dado que la resistencia a la insulina es un elemento central en la fisiopatología del SOP, estos hallazgos refuerzan su potencial utilidad en esta patología.

Asimismo, la ashwagandha presenta propiedades antiinflamatorias y antioxidantes mediadas por la inhibición de vías como NF-κB y MAPK y la reducción de citocinas proinflamatorias como IL-6 y TNF-α . Este efecto resulta relevante tanto en el SOP, considerado un estado de inflamación crónica de bajo grado, como en el SPM, donde la inflamación se ha relacionado con síntomas somáticos como dolor y fatiga. Los ensayos clínicos en dolor y fatiga, especialmente con dosis cercanas a 600 mg/día, apoyan la existencia de un efecto beneficioso dependiente de la dosis.

En cuanto al perfil endocrino, los datos disponibles indican que la ashwagandha no incrementa los niveles de testosterona en mujeres, aunque sí reduce los de cortisol y DHEA-S , lo que sugiere un perfil de seguridad favorable en el contexto del SOP, al no agravar el hiperandrogenismo característico de esta condición.

No obstante, la interpretación de la evidencia disponible presenta limitaciones relevantes. Existe una notable heterogeneidad en los extractos utilizados, predominantemente extractos hidroalcohólicos de raíz, pero con escasa información sobre su estandarización y contenido en witanólidos. Asimismo, las dosis empleadas varían ampliamente entre 120-600 mg/día, con indicios de una relación dosis-respuesta en la que dosis más elevadas se asocian a efectos endocrinos y metabólicos más robustos. Finalmente, la ausencia de ensayos clínicos aleatorizados específicamente diseñados en poblaciones con SOP y SPM constituye la principal limitación para su aplicación clínica.

En conjunto, la evidencia sugiere que Withania somnifera actúa como un modulador neuroendocrino multieje con efectos potencialmente beneficiosos sobre los principales mecanismos fisiopatológicos implicados en el SOP y el SPM. Sin embargo, aunque los resultados de los estudios disponibles son prometedores, su traslación a la práctica clínica requiere ensayos clínicos bien diseñados que utilicen extractos estandarizados, definan con precisión las dosis óptimas y evalúen desenlaces clínicamente relevantes a corto y largo plazo. En este sentido, la ashwagandha representa una intervención terapéutica potencialmente útil en el abordaje integral de los trastornos hormonales femeninos, cuya eficacia y seguridad deberán ser confirmadas en futuras investigaciones específicas.

Referencia: Namysł M, Matczak S, Dachowska S, Haraj J, Majcherek E, Sobkowiak M, et al. Withania somnifera in women's hormonal modulation: A narrative review with implications for polycystic ovary syndrome and premenstrual syndrome. Cureus 2026; 18 (1): e101431. doi: 10.7759/cureus.101431. 

Palabras clave: ashwagandha, Withania somnifera, síndrome de ovario poliquístico, síndrome premenstrual, fitoterapia, adaptógenos, ensayos clínicos, hormonas femeninas.

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>> Para saber más: monografía de witania somnífera