
Regaliz. Foto: B. Vanaclocha
Una revisión analiza cómo el cambio climático puede modificar no solo la distribución y supervivencia de las plantas medicinales, sino también su composición en principios activos y la sostenibilidad de su suministro.
El cambio climático constituye una amenaza creciente para las plantas medicinales, especialmente para aquellas cuya distribución, desarrollo y composición quÃmica dependen estrechamente de unas condiciones ambientales determinadas. Una revisión publicada en Plants analiza de forma conjunta sus efectos sobre la distribución geográfica, la fisiologÃa vegetal, la acumulación de metabolitos secundarios y la sostenibilidad futura de estos recursos.
Los autores realizaron una scoping review que reunió 65 publicaciones, principalmente procedentes de Asia y, de forma destacada, de China. El trabajo identifica como principales amenazas el aumento de las temperaturas, las alteraciones de la precipitación, las sequÃas, los episodios meteorológicos extremos y el incremento de CO₂, junto con factores asociados como la modificación de los suelos y de sus comunidades microbianas.
Uno de los efectos más evidentes es el desplazamiento o reducción de las áreas climáticamente adecuadas para numerosas especies medicinales. Las plantas de alta montaña son particularmente vulnerables, ya que el calentamiento desplaza progresivamente sus hábitats hacia cotas superiores, donde la superficie disponible acaba siendo limitada.
La revisión recoge diferentes modelos predictivos. Por ejemplo, se estima que el hábitat óptimo de Cordyceps sinensis en Qinghai podrÃa disminuir un 18,3% hacia 2050 bajo determinados escenarios climáticos. También se describen desplazamientos geográficos de especies de Scutellaria y de otras plantas medicinales hacia regiones con condiciones más favorables.
Estos cambios pueden producir además fragmentación de poblaciones, reducción del flujo génico y pérdida de diversidad genética, disminuyendo la capacidad de adaptación de las especies ante futuros cambios ambientales.
Desde el punto de vista farmacognóstico, uno de los aspectos más relevantes es que el cambio climático no solo afecta a la cantidad de materia prima disponible, sino también a su calidad fitoquÃmica.
Temperatura, disponibilidad de agua, radiación, nutrientes y concentración atmosférica de CO₂ pueden modificar las rutas biosintéticas responsables de metabolitos secundarios como flavonoides, saponinas, antraquinonas o aceites esenciales.
Los autores destacan además que la relación entre estrés ambiental y contenido en principios activos no suele ser lineal. Un estrés moderado puede aumentar determinados metabolitos secundarios, mientras que un estrés intenso puede reducirlos significativamente.
Entre los ejemplos revisados se encuentran:
La revisión estima que, dependiendo de la especie y del tipo e intensidad del estrés, las variaciones en componentes bioactivos pueden situarse aproximadamente entre −50% y +20%.
El artÃculo propone un modelo conceptual denominado Environment–Gene–Quality, representado en una figura. El modelo conecta tres niveles: cambios ambientales, respuesta genética y epigenética de la planta y modificación final de su composición quÃmica y calidad farmacéutica.
El estrés climático puede modificar la expresión de genes relacionados tanto con mecanismos de defensa como con la biosÃntesis de metabolitos secundarios. Los autores describen la participación de factores de transcripción como MYB, WRKY y NAC, genes de respuesta al calor y mecanismos epigenéticos como la metilación del ADN.
En regaliz, por ejemplo, la sequÃa se ha relacionado con un aumento de la expresión de genes implicados en la sÃntesis de prolina y en los sistemas antioxidantes. En ruibarbo, determinados factores de transcripción MYB están relacionados simultáneamente con la respuesta al estrés y con rutas biosintéticas de antraquinonas.
Los efectos del cambio climático tampoco se limitan a la planta de forma aislada. Las alteraciones de temperatura y humedad pueden cambiar la composición de la microbiota del suelo, modificar las relaciones con hongos simbiontes y reducir la disponibilidad de nutrientes.
Este aspecto es especialmente relevante para especies dependientes de asociaciones biológicas especÃficas. En Gastrodia elata, por ejemplo, la relación simbiótica con Armillaria puede verse afectada por una disminución acusada de la humedad del suelo.
También pueden producirse desajustes entre la floración de las plantas y la actividad de sus polinizadores, alteraciones en la incidencia de plagas y enfermedades y una mayor competencia por especies invasoras adaptadas a las nuevas condiciones climáticas.
La revisión amplÃa el problema desde la ecologÃa hasta la sostenibilidad farmacéutica. Las variaciones en producción, composición y procedencia geográfica de las drogas vegetales pueden repercutir en la homogeneidad de las materias primas, el control de calidad, los precios y la estabilidad de las cadenas de suministro.
Esto plantea un reto particularmente importante para aquellas drogas cuya calidad está estrechamente vinculada a una procedencia geográfica concreta. El desplazamiento de las áreas de cultivo puede obligar a reconsiderar qué significa mantener una determinada calidad cuando cambian simultáneamente clima, suelo y condiciones de cultivo.
Los autores señalan que las estrategias actuales se han concentrado especialmente en la conservación ex situ, pero consideran necesario avanzar hacia una gestión adaptativa frente al cambio climático.
Entre las medidas propuestas se encuentran la conservación de la diversidad genética, la identificación y selección de variedades más resistentes, la migración asistida de especies particularmente amenazadas, la optimización del riego y la fertilización, los sistemas de cultivo asociados y el desarrollo de modelos capaces de anticipar cambios en las áreas de producción.
También se considera prioritario combinar datos ambientales con genómica, transcriptómica y metabolómica, de manera que pueda relacionarse directamente una modificación ambiental con la respuesta molecular de la planta y, finalmente, con los cambios en la composición de la droga vegetal.
La principal aportación de esta revisión es mostrar que el cambio climático puede convertirse también en un problema de calidad farmacéutica. En fitoterapia, la identidad botánica de una especie no garantiza por sà sola la constancia de su composición: el ambiente condiciona la expresión génica, el metabolismo secundario y, en último término, las concentraciones de los constituyentes de interés.
El trabajo presenta, sin embargo, limitaciones importantes. Se trata de una scoping review, sin evaluación formal de la calidad metodológica de los estudios incluidos; no se eliminaron los duplicados y existe una clara sobrerrepresentación de trabajos realizados en China y otras regiones asiáticas. Los propios autores reconocen además la escasez de estudios de campo prolongados y de experimentos que reproduzcan simultáneamente varios factores climáticos.
A pesar de estas limitaciones, el artÃculo introduce una cuestión cada vez más relevante para la fitoterapia: la sostenibilidad futura de las plantas medicinales debe contemplar conjuntamente conservación, producción y constancia fitoquÃmica. El cambio climático no amenaza únicamente la disponibilidad de determinadas especies; puede modificar también las caracterÃsticas de las drogas vegetales que llegan a formar parte de medicamentos, preparados y complementos.
Referencia bibliográfica