
Una revisión reciente analiza la evidencia experimental y clínica disponible sobre el empleo de plantas medicinales en patologías de oído, nariz y garganta, con especial atención a su actividad antimicrobiana.
Las plantas medicinales se utilizan ampliamente como tratamiento tradicional o complementario de diversas afecciones otorrinolaringológicas (ORL). Esta revisión narrativa recopila la evidencia publicada principalmente entre 2020 y 2025 sobre su empleo en otitis externa y media, tinnitus, vértigo, rinitis alérgica, rinosinusitis, faringitis, tos y alteraciones de la voz, prestando especial atención a las propiedades antimicrobianas de plantas, extractos y aceites esenciales.
Los autores realizaron búsquedas en diversas bases de datos y seleccionaron alrededor de 150 trabajos de aproximadamente 600 registros identificados. Entre las especies citadas con mayor frecuencia se encuentran Thymus vulgaris, Zingiber officinale, Glycyrrhiza glabra, Matricaria recutita, Mentha piperita, Curcuma longa, Origanum vulgare, Lavandula angustifolia y Syzygium aromaticum. La revisión recoge principalmente actividades antibacterianas, antifúngicas, antivirales, antiinflamatorias y, en algunos casos, antibiofilm.
En las afecciones óticas se describen resultados experimentales frente a microorganismos relevantes como Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Streptococcus pneumoniae y otros patógenos asociados a otitis. Destacan los aceites esenciales de tomillo, clavo y lavanda, así como extractos de jengibre y otras especies, aunque buena parte de la evidencia procede de estudios in vitro o de modelos animales. En otitis media también se revisan formulaciones multicomponente y algunas aproximaciones destinadas a mejorar la actividad frente a biofilms bacterianos.
En rinitis alérgica y rinosinusitis se recogen datos sobre Petasites hybridus, Pelargonium sidoides, Origanum vulgare, Matricaria recutita, Mentha piperita, Zingiber officinale y otras especies. Los mecanismos propuestos incluyen la modulación de citocinas inflamatorias, la estabilización de mastocitos, la regulación de respuestas Th1/Th2 o Th17/Treg y la reducción de mediadores inflamatorios. En faringitis, tos y disfonía, la revisión destaca plantas tradicionalmente utilizadas sobre las mucosas respiratorias, como Althaea officinalis, Glycyrrhiza glabra, Salvia officinalis y Thymus vulgaris.
Un apartado específico aborda la aplicación de nanotecnología a la fitoterapia ORL. Se describen nanopartículas, nanotransportadores y sistemas mucoadhesivos destinados a mejorar la solubilidad, estabilidad, biodisponibilidad y permanencia local de los principios activos. Entre los ejemplos citados figuran nanopartículas de quitosano con quercetina para rinitis alérgica y sistemas con tanshinona IIA para otitis media. Estas estrategias son prometedoras, aunque todavía requieren una evaluación más completa de su seguridad y de su viabilidad clínica.
La revisión también insiste en que el origen natural de estos preparados no garantiza su seguridad. Señala posibles reacciones adversas, interacciones y limitaciones específicas de algunas drogas vegetales, además de la variabilidad derivada de la especie, las condiciones de cultivo, el método de extracción y la composición del preparado. Los autores concluyen que, pese al considerable potencial farmacológico observado, la evidencia clínica continúa siendo desigual y que son necesarios estudios bien diseñados, preparados estandarizados y una evaluación rigurosa de eficacia y seguridad antes de generalizar su utilización en la práctica clínica.
Referencia