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Amorós Nature
Tutoriales

Papel de las plantas medicinales en la prevención y el manejo de la obesidad

19/06/2026 | Dr. B. Vanaclocha, médico, director de Fitoterapia.Net

Potencial basado en su actuación sobre múltiples mecanismos: absorción de grasas, adipogénesis, termogénesis, microbiota, apetito, inflamación y estrés oxidativo

Obesidad y búsqueda de estrategias complementarias

La obesidad constituye uno de los principales problemas de salud pública a escala mundial. Se asocia a diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, síndrome metabólico, hígado graso, inflamación crónica de bajo grado e insulinorresistencia. Aunque existen fármacos eficaces para el tratamiento de la obesidad, su uso puede verse limitado por efectos adversos, coste, necesidad de administración prolongada y recuperación ponderal tras la suspensión.

En este contexto, los productos naturales han despertado interés como estrategias complementarias. La revisión analiza compuestos procedentes de plantas medicinales, frutas, verduras, algas y alimentos funcionales, prestando especial atención a polifenoles, flavonoides, alcaloides, terpenoides, carotenoides, saponinas y otros metabolitos secundarios.

El interés de estos productos reside en su acción multidiana, actuando sobre varias rutas relacionadas con la homeostasis energética, el metabolismo lipídico, la inflamación, el estrés oxidativo, la microbiota intestinal, el apetito y la diferenciación del adipocito.

Mecanismos de acción propuestos

Los productos naturales revisados pueden actuar sobre varios procesos implicados en la obesidad:

  • Inhibición de la absorción intestinal de grasas, mediante inhibición de la lipasa pancreática o interferencia con la emulsificación y micelización de lípidos.
  • Reducción de la adipogénesis, por modulación de factores de transcripción como PPARγ, C/EBPα y SREBP-1c.
  • Activación de AMPK, que favorece la oxidación de ácidos grasos e inhibe la lipogénesis.
  • Aumento del gasto energético y termogénesis, especialmente por activación de tejido adiposo marrón o “browning” del tejido adiposo blanco.
  • Modulación de la microbiota intestinal, con aumento de bacterias beneficiosas y reducción de endotoxemia metabólica.
  • Regulación del apetito, mediante efectos sobre ghrelina, adiponectina, GLP-1, CCK o señales hipotalámicas.
  • Reducción de inflamación y estrés oxidativo, especialmente en tejido adiposo, hígado y músculo esquelético.

Plantas, drogas vegetales y preparados destacados

Hoja de té verde — Camellia sinensis

El té verde es el producto más estudiado en la revisión. Las catequinas, especialmente EGCG, pueden inhibir la absorción intestinal de lípidos, activar AMPK, aumentar la oxidación de grasas, reducir la adipogénesis y favorecer el gasto energético. En ensayos clínicos y metaanálisis, los extractos ricos en catequinas han mostrado pérdidas de peso modestas, alrededor de 1-3 kg más que placebo en estudios de unas 12 semanas. En algunos ensayos se utilizaron preparados con 100-460 mg de EGCG, mientras que un estudio en mujeres con obesidad central empleó 856,8 mg/día de EGCG durante 12 semanas.

Rizoma de cúrcuma — Curcuma longa

Losestudios se refieren mayoritariamente a los comoponentes característicos del rizoma de cúrcuma: curcumina y otros curcuminoides.

La curcumina se analiza por su acción antiinflamatoria, antioxidante y reguladora del metabolismo. En modelos experimentales inhibe la diferenciación de adipocitos, reduce la acumulación de triglicéridos y modula PPARγ, C/EBPα, SREBP-1c, AMPK y vías inflamatorias. En roedores alimentados con dieta grasa se han descrito reducciones de peso, grasa corporal y esteatosis hepática.

En humanos, la evidencia es más limitada. Algunos estudios han utilizado 1 g/día de curcumina durante 12 semanas, con reducciones modestas de IMC y perímetro de cintura. El principal problema es su baja biodisponibilidad oral, por lo que la revisión destaca el interés de formulaciones con piperina, nanopartículas, fitosomas o sistemas lipídicos.

Vid, frutos rojos y otras fuentes de resveratrol

Partes empleadas: fruto de la vid (uva), piel de uva, vino tinto, bayas y cacahuete; en investigación se emplea sobre todo resveratrol aislado.

El resveratrol se presenta como un polifenol capaz de activar SIRT1 y AMPK, modular la función mitocondrial, reducir la inflamación del tejido adiposo y favorecer el “browning” del tejido adiposo blanco. En modelos animales mejora parámetros metabólicos y de microbiota intestinal. En humanos, los resultados son menos consistentes: puede mejorar sensibilidad a la insulina o marcadores inflamatorios, pero no existe evidencia robusta de pérdida ponderal importante.

Fruto de chile o pimiento picante — Capsicum spp.

La capsaicina es uno de los compuestos más relevantes del cápsico para la termogénesis. Activa canales TRPV1, aumenta el gasto energético, favorece la oxidación de grasas, induce el amarronamiento del tejido adiposo blanco y puede reducir el apetito. En estudios humanos se han empleado dosis aproximadas de 2,56-10 mg por comida, asociadas a aumento modesto del gasto energético, mayor oxidación lipídica y reducción del apetito. Su tolerabilidad depende de la dosis y de la sensibilidad gastrointestinal individual.

Agracejo, coptis y otras fuentes de berberina — Berberis spp., Coptis chinensis

Partes empleadas: raíz, rizoma o corteza de raíz, según la especie vegetal.
Preparados estudiados: berberina aislada o suplementos de berberina.

La berberina es un alcaloide isoquinolínico con efectos metabólicos bien documentados. Activa AMPK, reduce lipogénesis, mejora la oxidación de ácidos grasos, modula la microbiota intestinal, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce inflamación metabólica. En ensayos clínicos se han utilizado dosis de 500-1500 mg/día durante 8-24 semanas. Los metaanálisis muestran reducciones modestas de peso, IMC, perímetro de cintura, triglicéridos y parámetros glucémicos. Los efectos adversos son principalmente gastrointestinales, y deben considerarse posibles interacciones farmacológicas.

Pericarpio de garcinia — Garcinia cambogia

Preparados estudiados: extractos ricos en ácido hidroxicítrico.

Garcinia cambogia se ha utilizado para control de peso por su posible efecto sobre ATP-citrato liasa y saciedad. Sin embargo, los resultados clínicos son inconsistentes. Algunos ensayos muestran pérdidas de 2-4 kg en 8-12 semanas, pero los metaanálisis indican una reducción media pequeña, cercana a 0,88 kg, probablemente de escasa relevancia clínica. La revisión señala además problemas de heterogeneidad, calidad variable de los estudios y preocupación por la calidad de productos comercializados.

Semilla de judía blanca — Phaseolus vulgaris

Compuestos o fracciones principales: proteínas inhibidoras de alfa-amilasa y otros constituyentes de la semilla.

Los extractos de judía blanca se incluyen entre los productos con evidencia clínica agrupada en metaanálisis sobre preparados herbales para obesidad. Su mecanismo principal se relaciona con la reducción de la digestión y absorción de hidratos de carbono. La revisión los menciona como parte de las intervenciones con efectos modestos sobre parámetros antropométricos.

Semilla de comino negro — Nigella sativa

Preparados estudiados: semillas, aceite de semilla o extractos de Nigella sativa. Compuestos principales: timoquinona y otros constituyentes del aceite de semilla.

Nigella sativa aparece entre los productos vegetales que han mostrado efectos antiobesidad en metaanálisis de ensayos clínicos. Sus acciones se relacionan con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y metabólicos, aunque el artículo no detalla de forma extensa preparados concretos, dosis o composición.

Corteza de canela — Cinnamomum verum

Preparados estudiados: canela en polvo o suplementos de canela.
Compuestos principales: polifenoles, cinamaldehído y otros compuestos fenólicos.

La canela ha mostrado beneficios modestos en pacientes con diabetes tipo 2 o síndrome metabólico, con reducciones de peso, IMC, perímetro de cintura, glucemia en ayunas e insulinorresistencia. La revisión la considera una intervención de efecto moderado y con limitaciones metodológicas relevantes, por lo que no debe interpretarse como tratamiento principal de la obesidad.

Estigmas de azafrán — Crocus sativus

Compuestos principales: crocina, crocetina, safranal y picrocrocina.

El azafrán se analiza principalmente por su posible efecto sobre apetito, picoteo y estado de ánimo. En mujeres con sobrepeso leve, Satiereal redujo la frecuencia de ingesta entre comidas y favoreció la pérdida de peso. En pacientes con enfermedad coronaria, un extracto acuoso de azafrán redujo IMC, perímetro de cintura, masa grasa y apetito frente a placebo. La evidencia es prometedora, pero todavía limitada.

Sermilla de mango africano — Irvingia gabonensis

Compuestos principales: fibra soluble, lípidos y otros constituyentes de la semilla.

El mango africano se menciona entre los extractos vegetales con efectos antiobesidad en modelos preclínicos, con reducción de peso, grasa y parámetros metabólicos. La revisión no proporciona un análisis clínico detallado ni una caracterización completa de productos concretos.

Hoja de morera blanca — Morus alba

Compuestos principales: alcaloides iminoazúcares como 1-desoxinojirimicina, flavonoides y otros polifenoles.

Morus alba se incluye entre los extractos vegetales con actividad antiobesidad en modelos animales, en relación con reducción de parámetros metabólicos y posible interferencia con la absorción de carbohidratos. La revisión no detalla preparados clínicos específicos.

Fruto de granado — Punica granatum

Compuestos principales: punicalaginas, ácido elágico y otros polifenoles.

Los extractos ricos en polifenoles de granado se mencionan por su capacidad de inhibir la lipasa pancreática en ensayos in vitro y por su interés en metabolismo lipídico. Su papel clínico en obesidad queda menos establecido que el de té verde, berberina o azafrán.

Talo de algas pardas — Undaria pinnatifida, Laminaria japonica

Compuesto principal de las algas pardas: fucoxantina.

La fucoxantina es un carotenoide marino con actividad termogénica. En modelos animales aumenta la expresión de UCP1 en tejido adiposo blanco, mejora el gasto energético, reduce grasa visceral y mejora la sensibilidad a la insulina. La evidencia clínica es todavía limitada, aunque su interés se centra en composición corporal y metabolismo energético.

Raíz de ginseng — Panax ginseng

Compuestos principales: ginsenósidos, saponósidos triterpénicos.

Los ginsenósidos se citan dentro del grupo de saponósidos con efectos sobre adipogénesis, tamaño del adipocito y sensibilidad a la insulina en modelos preclínicos. El artículo los presenta como compuestos de interés metabólico, aunque no como una intervención clínica principal para obesidad.

Raíz de platicodon — Platycodon grandiflorum

Compuestos principales: saponinas triterpénicas.

Las saponinas de Platycodon grandiflorum se citan por su posible regulación de vías PI3K-Akt, JAK-STAT y MAPK, con efectos antiobesidad en modelos experimentales. La evidencia clínica directa es limitada.

Otras plantas de uso tradicional

La revisión también menciona plantas utilizadas históricamente en medicina tradicional china, ayurvédica o popular para trastornos metabólicos y control del peso. Entre ellas figuran Rheum palmatum —raíz o rizoma—, Citrus aurantium —fruto inmaduro o pericarpio—, Nelumbo nucifera —hoja de loto—, Gymnema sylvestre —hoja—, Commiphora mukul —oleogomorresina o guggul— y Hoodia gordonii —tallos o partes aéreas suculentas—. En estos casos, el artículo las presenta más como antecedentes tradicionales o fuentes de compuestos bioactivos que como productos clínicos plenamente validados.

Evidencia clínica: efectos modestos

La revisión muestra que la evidencia más consistente corresponde a té verde rico en catequinas y berberina. Ambos han mostrado reducciones modestas de peso o mejora de parámetros metabólicos en ensayos clínicos y metaanálisis.

El té verde se asocia con una pérdida adicional aproximada de 1,31 kg frente a placebo, con mayor efecto en preparados con dosis más altas de EGCG. La berberina se relaciona con reducciones de peso cercanas a 2 kg, disminución del IMC y mejora de glucemia y lípidos. Garcinia cambogia muestra un efecto pequeño, de dudosa relevancia clínica. Canela y azafrán presentan resultados interesantes en determinados subgrupos, pero requieren confirmación.

En conjunto, estos productos no deben considerarse tratamientos sustitutivos de las estrategias convencionales para la obesidad, sino intervenciones complementarias dentro de un abordaje global que incluya dieta, actividad física, modificación conductual y, cuando esté indicado, tratamiento farmacológico.

Seguridad, calidad y problemas de estandarización

Uno de los mensajes más importantes de la revisión es que “natural” no equivale automáticamente a seguro ni eficaz. La calidad del preparado es determinante. Para interpretar adecuadamente los estudios es imprescindible conocer:

  • especie botánica correctamente identificada;
  • parte de la planta empleada;
  • tipo de extracto;
  • relación droga-extracto;
  • disolvente de extracción;
  • contenido en marcadores o principios activos;
  • dosis diaria;
  • duración del tratamiento;
  • forma farmacéutica;
  • perfil de seguridad e interacciones.

La revisión destaca además el problema de la adulteración de productos para perder peso. En algunos estudios, una proporción relevante de productos naturales para adelgazamiento contenía fármacos no declarados, como sibutramina, fenolftaleína o diuréticos, lo que representa un riesgo significativo para la seguridad del paciente.

También se subraya la importancia de mejorar la biodisponibilidad. Curcumina, catequinas y otros polifenoles presentan absorción limitada o metabolismo rápido. Por ello se investigan formulaciones como fitosomas, liposomas, nanoemulsiones, nanopartículas, complejos con fosfolípidos y asociaciones con piperina.

Valoración crítica

La revisión ofrece una panorámica amplia y útil de los productos naturales con potencial antiobesidad, pero debe interpretarse con prudencia. Se trata de una revisión narrativa, no de una revisión sistemática. Además, muchos mecanismos proceden de estudios in vitro o de modelos animales con dosis superiores a las alcanzables en humanos.

La evidencia clínica sugiere efectos beneficiosos, pero generalmente modestos. La mayor utilidad de estos productos podría situarse en la mejora de parámetros cardiometabólicos, reducción leve de peso, apoyo a la saciedad o complemento de intervenciones de estilo de vida. Su valor dependerá de la calidad del preparado, la dosis, la duración, el perfil del paciente y la seguridad a largo plazo.

Conclusión

Los productos naturales ofrecen una vía interesante para el manejo complementario de la obesidad, especialmente por su capacidad de actuar sobre múltiples mecanismos: absorción de grasas, adipogénesis, termogénesis, microbiota, apetito, inflamación y estrés oxidativo.

Los preparados con mayor interés clínico son los extractos de hoja de té verde ricos en EGCG, la berberina procedente de raíces o rizomas de plantas como Berberis o Coptis, los extractos de estigmas de azafrán, la corteza de canela, los extractos de pericarpio de Garcinia cambogia, los preparados de semilla de judía blanca y, en fase más experimental, curcumina, resveratrol, capsaicina, fucoxantina y saponinas vegetales.

No obstante, su incorporación a la práctica clínica exige preparados estandarizados, ensayos clínicos bien diseñados, control de calidad riguroso, vigilancia de seguridad e identificación precisa de interacciones. En el momento actual, deben considerarse herramientas complementarias, no tratamientos principales de la obesidad.

Referencia: Marie OM, Abu-Elsaoud A. Obesity and Natural Products: Mechanisms, Therapeutic Potential, and Future Directions. Food Sci Nutr. 2026;14(3):e71575. Published 2026 Mar 11. doi:10.1002/fsn3.71575.Â