Error: vuelve a insertar

Mostrar Error: vuelve a insertar

Si no eres socio:
- Regístrate
- Ventajas de registrarse

Ha olvidado su contraseña?

Has perdido tu contraseña? Por favor inserte su dirección de correo electrónico. Recibirá un enlace para definir su contraseña.

Error: vuelve a insertar

Volver a iniciar sesión

Cerrar
Registrarse
Amorós Nature
Tutoriales

Plantas medicinales y enfermedad de Alzheimer

17/09/2026 | Dr. B. Vanaclocha, médico, director de Fitoterapia.Net

De los mecanismos neuroprotectores a la evidencia clínica

Ginkgo. Foto: B. Vanaclocha

Una revisión reciente analiza el potencial de 15 plantas medicinales y 21 de sus constituyentes activos en la enfermedad de Alzheimer, integrando evidencia molecular, preclínica y clínica.

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo multifactorial en el que intervienen, entre otros procesos, la acumulación de β-amiloide, la hiperfosforilación de tau, el estrés oxidativo, la neuroinflamación, la disfunción mitocondrial y las alteraciones de la neurotransmisión colinérgica. Esta multiplicidad de mecanismos ha favorecido el interés por sustancias capaces de actuar simultáneamente sobre distintas dianas biológicas.

Una revisión publicada en Natural Products and Bioprospecting analiza el potencial traslacional de diferentes plantas medicinales y compuestos derivados de ellas, reuniendo resultados de estudios in vitro, modelos animales y ensayos clínicos. Los autores revisan 15 plantas y 21 constituyentes activos con actividad relacionada con mecanismos implicados en la enfermedad de Alzheimer.

Múltiples mecanismos potencialmente relevantes

Una de las principales ideas de la revisión es el carácter multidiana de numerosos preparados y compuestos vegetales. Entre los mecanismos descritos se encuentran la inhibición de acetilcolinesterasa y BACE-1, la reducción del estrés oxidativo y de la neuroinflamación, la modulación de la formación y eliminación de β-amiloide, la actuación sobre la fosforilación de tau, la protección mitocondrial y la activación de vías neurotróficas como BDNF/TrkB y NRF2.

Los autores destacan especialmente constituyentes como crocina, crocetina, curcumina, bilobálido, tanshinona IIA, bacósidos, timoquinona o ácido salvianólico B, para los que existen resultados experimentales sobre varias de estas vías.

Entre las especies revisadas figuran Allium sativum, Bacopa monnieri, Centella asiatica, Crocus sativus, Curcuma longa, Ginkgo biloba, Huperzia serrata, Melissa officinalis, Nigella sativa, Salvia miltiorrhiza y Vitis vinifera, además de Hericium erinaceus, un hongo medicinal que los autores incluyen junto a las plantas.

De la experimentación a la clínica

La mayor parte de la evidencia recopilada sigue siendo preclínica. En modelos celulares y animales se observan efectos sobre la memoria y el aprendizaje, reducción de la neuroinflamación y el estrés oxidativo, disminución de la carga amiloide y protección de la función sináptica. Algunas intervenciones disponen también de estudios en humanos. La revisión recoge ensayos con azafrán, extractos de ginkgo, centella asiática, melissa, huperzia, melena de león y otras especies o formulaciones combinadas.

El azafrán (Crocus sativus) es uno de los ejemplos de mayor interés. Además de los datos experimentales sobre crocina y crocetina, se han publicado ensayos clínicos en pacientes con enfermedad de Alzheimer leve o moderada. También existe experiencia clínica considerable con el extracto estandarizado de Ginkgo biloba EGb 761®, mientras que otros candidatos cuentan con estudios mucho más pequeños o realizados en sujetos sanos o con deterioro cognitivo leve.

Esta diferencia es importante: la existencia de actividad experimental para una planta o un constituyente no puede interpretarse automáticamente como demostración de eficacia clínica en la enfermedad de Alzheimer.

El preparado concreto importa

Desde el punto de vista de la fitoterapia clínica, la revisión vuelve a poner de manifiesto un aspecto esencial: bajo el nombre de una misma especie se estudian preparados muy diferentes.

Por ejemplo, para Ginkgo biloba buena parte de la evidencia clínica se refiere específicamente a extractos estandarizados como EGb 761®. En otros casos se comparan extractos acuosos, hidroalcohólicos, etanólicos, aceites esenciales, polvos de droga o constituyentes aislados. Las dosis y la caracterización fitoquímica también varían ampliamente.

Por ello, los resultados obtenidos con un extracto determinado no deberían extrapolarse al conjunto de preparados de una especie vegetal.

Biodisponibilidad, seguridad e interacciones

La revisión dedica también atención a una de las principales dificultades para trasladar estos resultados a la práctica clínica: la farmacocinética. Sustancias como la curcumina presentan una biodisponibilidad oral muy baja, mientras que otros componentes tienen dificultades para alcanzar concentraciones suficientes en el sistema nervioso central. Se están desarrollando nanopartículas, liposomas, fitosomas y otros sistemas de administración para mejorar su absorción y penetración a través de la barrera hematoencefálica.

Los autores recuerdan igualmente que la consideración de estos productos como “naturales” no elimina los problemas de seguridad. Se describen posibles efectos adversos e interacciones, especialmente relevantes en personas mayores y polimedicadas. Entre otros ejemplos, se mencionan el potencial efecto sobre la coagulación de preparados de ajo o salvia roja, la posible interacción colinérgica de Bacopa monnieri y las precauciones asociadas a dosis elevadas de azafrán.

Una evidencia prometedora, pero todavía heterogénea

La revisión ofrece una visión amplia de las principales líneas de investigación actuales y muestra que diversos preparados vegetales pueden actuar sobre mecanismos biológicos relevantes para la enfermedad de Alzheimer. Su principal interés reside probablemente en identificar candidatos y mecanismos que justifican continuar la investigación traslacional.

No obstante, la evidencia es muy desigual entre especies y preparados. Conviven estudios celulares, modelos animales, pequeños ensayos piloto y algunos ensayos clínicos de mayor entidad, realizados además con poblaciones, preparados, dosis y variables de evaluación diferentes.

Los propios autores concluyen que para avanzar hacia una aplicación clínica son necesarios extractos mejor definidos y estandarizados, estudios farmacocinéticos, determinación de dosis, evaluación de seguridad a largo plazo y ensayos clínicos adecuadamente dimensionados. En una enfermedad compleja como el Alzheimer, el carácter multidiana de la fitoterapia constituye una línea de investigación especialmente atractiva, pero su relevancia terapéutica deberá establecerse para cada preparado concreto y mediante evidencia clínica suficientemente robusta.

Referencia bibliográfica

Saikat SN, Siam NH. Translational potential of medicinal plants for Alzheimer’s disease: integrated evidence from molecular mechanisms to preclinical and clinical findings. Nat Prod Bioprospect. 2026;16:75. doi:10.1007/s13659-026-00621-3.